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El juego xenófobo puede verse en la exposición Auschwitz.

Juden Raus

La exposición Auschwitz está creada por el Museo Estatal de Auschwitz–Birkenau y está recorriendo de forma itinerante diversas ciudades del mundo.

Hasta ahora el mejor modo de comprender la magnitud de los horrores cometidos por la Alemania nazi en Auschwitz era viajar hasta la pequeña localidad polaca de Oświęcim. Más de 2.000.000 de personas acuden anualmente allí para ver los auténticos restos del campo, hoy convertido en símbolo universal del Holocausto y muestra de la trágica debacle de los valores humanos durante la Segunda Guerra Mundial.
Ahora, por primera vez en la historia, una exposición coproducida por el Museo Estatal de Auschwitz–Birkenau recorre las principales capitales del mundo mostrando una extraordinaria colección de más de 600 piezas originales de incalculable valor histórico y humano, testigos directos de uno de los episodios más oscuros de la humanidad.

Actualmente está en el Centro de Exposiciones Arte Canal de Madrid.

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Entre los materiales históricos que documentan el momento político y social que hizo posible al existencia de los campos de concentración como el de Auschwitz, se expone un juego de mesa.
Se titula Juden raus (Judíos fuera) y se comercializó en 1938 por la compañía juguetera Günther & Co. de Dresden, con distribución de Rudolf Fabricius de Bad Neusalza-Spremberg.
El ejemplar expuesto pertenece a la colección de la Wiener Library:

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Comercializado como un «juego para toda la familia extraordinariamente divertido y muy actual», el objetivo de este juego de mesa consistía en expulsar a los «judíos» de las murallas de la ciudad.
Cada jugador debía mover un «policía alemán» por el tablero para caer en uno de los negocios «de propietarios judíos» que se mostraban en trece círculos rodeados en rojo. Aquel que lo lograba, capturaba a un «judío» (representado con un rostro feo y contorsionado en las piezas con forma de sombrero) para llevarlo extramuros.
En el tablero puede leerse: «¡Tira bien los dados para apresar muchos judíos!», y: «¡Si consigues expulsar a seis judíos, serás el vencedor indiscutible!». La inscripción de la esquina inferior derecha dice: «¡A Palestina!».
Aunque el juego utilizaba crudos estereotipos antisemitas y estaba muy de acuerdo con las ideas fascistas propagadas en ese momento, como el odio racial, la necesidad de deportación forzosa o la confiscación de propiedades, no fue ninguna invención de la cúpula nazi. Este juego de mesa fue desarrollado durante el Tercer Reich por la exitosa compañía alemana de juguetes Günther and Co.

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La realidad de una xenofobia social contra la gente judía, que tanto usó el poder político nazi, se refleja en el título elegido para este juego de mesa.
En el libro The World Must Know de Michael Berenbaum, el lituano Abraham Malik que fue encerrado en el gueto de Kaunas afirma (Vía El blog del becario de 20 minutos):

Los alemanes irrumpieron en las casas al grito de “Raus, raus, raus, Juden raus”.

Hace unos años el juego se hizo viral en medios de comunicación. Entonces ya decíamos que el juego Juden raus! en su momento no fue para nada un éxito y en la actualidad apenas se conservan copias de su única tirada.
En palabras de los historiadores Andrew Morris-Friedman y Ulrich Schädler de la Universidad de Leiden (Holanda) en su artículo History’s most infamous board game (BoardGames Studies 2003/6):

Los juegos de mesa pueden usarse por los historiadores para obtener conocimiento de los valores de las diferentes culturas. Muchos juegos modernos están basados en la enseñanza de valores morales de la sociedad que los crea. Un juego que trasmite valores morales, sin embargo, se muestra como el más infame de todos los tiempos: El juego "Juden raus!” de Alemania.

(...) la historia del racismo se refleja en el tema de muchos juegos de mesa. algunos de esos juegos usan ideas racistas, otros hacen uso del racismo en sus reglas de juego. Tres juegos estadounidenses sirven de ejemplos. Dos juegos de Milton Bradley Company usan imágenes racistas de las personas afroamericanas: "“The Gameof Ten Little Niggers” (circa 1895) y "Snake Eyes" (circa 1930). Ambos juegos tienen ilustraciones racistas, pero el racismo no es un tema explícito y las actitudes racistas no se reflejan directamente en las reglas. El tercer ejemplo, "Gunsmoke" (1958, publicado por Lowell) incorpora temas racistas en sus reglas dando a un bando una ventaja desequilibrada. El juego muestra la mítica confrontación de "vaqueros contra indios" (...). Las piezas de los nativos americanos pueden ser "matadas" y retiradas de la partida, mientras que las piezas de los vaqueros solo pueden ser "capturadas" y permanecen siempre en juego. (...) Las posibilidades de victoria están ligeramente a favor de los vaqueros." (...)

        

Actualización (Gracias a Antonio Catalán): En la revista Das Schwarze Korps de las SS en diciembre de 1938, se decía del juego Juden raus!:

(...) el eslogan político "¡Judíos fuera!" se utiliza aquí como si fuera un superventas para todas las tiendas de juguetes y trivializado en un divertido pasatiempo para niños (...) No estamos gastando tanto tiempo buscando la solución de la cuestión judía para que la aligeren los fabricantes de juguetes con sus intereses de vendedores o para que ayude a divertirse a los niños en un pequeño juego.
(...)
¡Judíos fuera! Sí, por supuesto, pero también rápidamente fuera de las cajas de juguetes de nuestros niños, antes de que sean llevados al terrible error de que los problemas políticos se resuelven con un cubilete de dados.

Jugar en sí también puede ser un problema.


 

Los juegos de mesa son obras de creación para el entretenimiento que sin duda expresan y pueden transmitir ideas.

TrainGaming for understanding: Train (2009) de Brenda Brathwaite/Romero.

¡Nos jugamos!
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