La información proviene del periódico The Guardian en un artículo titulado: How Monopoly boards got second world war prisoners out of jail free (Cómo tableros de Monolopy ayudaron a liberar a prisioneros de la segunda guerra mundial), en el que el periodista Martin Hickes toma información del libro The Waddingtons Story escrito por Victor Watson (Hijo de Norman Watson, ejecutivo de Waddingtons en los años 1940s).
The Waddingtons Story: From the early days to Monopoly, the Maxwell bids and into the next millennium offer (Jeremy Mills Publishing)
A finales de 1939 se creó el MI9, sección de los servicios secretos británicos dedicada a las relaciones con los movimeintos de resistencia en la Europa continental y a la evasión de prisioneros de guerra. Christopher Clayton Hutton fue el responsable de muchas de sus ideas, incluyendo el plan de usar juegos de tablero y de cartas como herramienta.
Documentos y mapas se escondieron impresos en ropa, en cajetillas de cigarros o en tacones huecos de botas de soldados. Muchos de estos materiales, procedentes de sus familiares o de organizaciones humanitarias, se podían enviar a los campos de prisioneros militares según acuerdos con la Alemania nazi.
Waddingtons tenía la tecnología para imprimir en tela y otras superficies, o para hacer cajas y tableros, como empresa fabricante de juegos de mesa. Su principal tarea fue imprmir mapas en seda, tratados especialmente para ser muy ligeros y resisitentes. Serían usados por pilotos de la aivación aliada y enviados escondidos en mazos de cartas, lápices, discos de gramófono, y en tableros de juegos (Monopoly, Ajedrez, mazos de naipes...), hasta los campos de prisioneros.
Para aquellos envíos se crearon organizaciones fantasma, pues no se quiso utilizar para el espionaje el verdadero material humanitario de la Red Cross (Cruz Roja). Compañías falsas como "Prisoners' Leisure Hours Fund" o "Licensed Victuallers' Sports Association" enviaban material humanitario junto con otros envíos aparentemente similares que ocultaban los equipos de fuga.
Norman Watson era el ejecutivo director en Waddingtons. En el libro de Victor, su otro hijo John Watson recuerda:
"Mi padre estaba orgulloso de contar historias sobre la participacion de Waddingtons en el esfuerzo de guerra. Los mapas de seda fueron algo importante. (...). Los del Monopoly se laminaban dentro de los tableros.
También contaba que muchas cajas de Monopoly contenían peones de oro de verdad para ser usado por los prisioneros para pagar lo que necesitasen al escapar. Otra historia era que, una vez que se dieron cuenta de que los guardias alemanes no inspeccionaban bien los juegos de Monopoly, llegaron hasta a incluir dinero de verdad como si fueran los billetes del juego en algunas cajas."
El MI9 usaba códigos para saber si una caja de Monopoly ocultaba un mapa, y qué mapa contenía cada caja o tablero del Monopoly, para que fuera enviado al campo de prisioneros adecuado. Por ejemplo, un "stop" después de la casilla de Marylebone Station significaba que había un mapa de Italia dentro del tablero. Si se encontraba un "stop" tras Mayfair significaba norte de Europa (Noruega, Suecia, norte de Alemania). Un "stop" tras la casilla de "Free Parking" indicaba el norte de Francia y las fronteras oeste de Alemania.

Documento del MI9 remitido a Norman Watson, ejecutivo de Waddingtons.
Pincha para aumentar (Foto: Debbie Hall).
La compañía Waddingtons fue creada en 1922 por John Waddington y Wilson Barratt en la ciudad inglesa de Leeds. Fue sin duda alguna una de las principales productoras europeas de juegos del siglo XX, hasta su compra por Hasbro en 1994 (Otro rival más fagocitado por la gran corporación juguetera) y su desaparición.
A lo largo de las décadas y con un cambiante nombre empresarial (Waddingtons Limited, Waddington's House of Games, John Waddington Limited, Waddington Games, y finalmente Waddingtons), publicó versiones inglesas de juegos internacionales (Monopoly - Lizzie Magie, 1903) y también juegos de producción propia (Cluedo - Anthony E. Pratt, 1944), con muchos de ellos todavía de actualidad en nuevas ediciones.
¡Nos jugamos!



