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El autor Bruno Faidutti reflexiona sobre el presente y el futuro cercano del mercado de juegos de mesa, con la influencia de la abundancia de nuevas editoriales y publicaciones surgidas de campañas de mecenazgo.

 

Bruno Faidutti es un bien conocido autor de juegos francés, con numerosos juegos publicados también en España.
 
Bruno Faidutti

En su blog escribe normalmente en francés y en inglés.

De su interesante artículo de opinión La bulle du jeu / The boardgame bubble (La burbuja de los juegos de mesa, 16 julio 2015), traducimos algún párrafo con reflexiones que también pueden aplicarse en más de un sentido a la situación presente de los juegos de mesa españoles:

 

La crisis del mercado alemán [de juegos] estos pasados años fue causada por una fuerte competencia entre demasiados edittores publicando demasiados juegos. Los bajos precios debidos a la competencia y a las ventas a grandes cadenas, y las menores tiradas debido al mayor número de nuevos juegos publicados, dejaron mucho menos margen y beneficio. Algunas editoriales desaparecieron del negocio, otras fueron adquiridas por empresas mayores. (...)

Las opciones para que lo mismo ocurra fuera de Alemania se están incrementando con el desarrollo del crowdfunding, que permite pasar por encima del banco y hasta del distirbuidor. Ninguna otra industria se ha visto tan afectada por el crowdfunding, y especialmente por Kickstarter, como la industria de los juegos de mesa. Esto ha acelerado una tendencia ya existente, haciendo  todavía más fácil que cientos de pretendidos autores de juegos se conviertan en editores, busquen un ilustrador barato por Internet, casi no corran riesgos, y lleguen a publicar (...)

Como los escritores, la mayoría de autores de juegos tienen otro trabajo, un empleo diario. Los editores, por otro lado, son profesionales, frecuentemente procedentes de la edición de literatura o de comics. Ahora, con los juegos de mesa de moda, y porque es barato y sencillo, muchos jugadores están intentando editar, o autoeditar, un juego de mesa como su segundo trabajo ("Trabajo de domingo", decimos en Francia). La mayoría piensan que lo están haciendo bien, porque no necesitan pagarse a sí mismos un sueldo completo y son felices viendo esos juegos publicados, jugados y discutidos en Internet por otros jugadores. Hay un riesgo, no obstante, como ya ocurrió con la industria del cómic (y recuerda, incluso antes de Kickstarter), de que la competencia creciente reduzca los márgenes de los verdaderamente profesionales, mientras la explosión de nuevos juegos y la calidad decreciente puede desconcertar y desmotivar a los compradores.

Por ahora, la calidad general de los juegos publicados es todavía muy alta, y probablemente mejor que hace veinte años, pero no estoy seguro de que ese nivel se mantenga. El bajo coste económico del umbral de entrada al negocio, que hace muy sencillo llegar a ser editor de un juego, puede aportar dinamismo al mundo de los juegos. Hay muchas buenas ideas, pero los juegos se seleccionan menos y sobre todo, se desarrollan peor que como lo harían si la industria estuviese más concentrada. Esto es especialmente hiriente con los muchos juegos ligeros que compro en Kickstarter. He conseguido algunos buenos juegos, pero también muchos juegos con muy buenas ideas que no están realmente finalizados, y muchas veces pienso que un editor profesional o un autor-desarrollador podría haberlos convertido en mucho mejores juegos. Los editores aprendices se divierten, y en un tiempo puede que quiebren o que hagan dinero, pero los jugadores pueden llegar a aburrirse, o bien deberán ser mucho más exigentes.

 


 

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