Monstruos gigantes combaten entre sí, mientras destrozan Tokyo y la Casa de la Juventud de Córdoba.

Los recortes económicos en el Ayuntamiento de Córdoba en materia de cultura están afectando a la Casa de la Juventud (CaJu). Lo que hace unos años era un espacio abierto toda la noche de los fines de semana, refugio para múltiples actividades de los jóvenes cordobeses, ya vió recortado su horario de apertura los meses pasados hasta las 4:30 de la madrugada, después hasta las 3:30, y ahora en septiembre de 2011 nos encontramos con el cierre a las 2:30 de la madrugada. La excusa para estos recortes es económica, asociada con el gasto en servicio de seguridad privada necesaria para mantener la CaJu abierta en horario nocturno. Pero no se nos ocurre otra actividad realizada de forma regular - constantemente cada semana - más rentable y que pueda tener más aceptación en nuestra ciudad, que las noches de juegos los sábados en la CaJu. A la hora de cierre de ayer sábado 3 de septiembre de 2011, 28 personas jóvenes cordobesas permanecían jugando, del cerca de medio centenar que en total habían pasado a jugar durante toda la tarde-noche.
Ocio alternativo sano, cultural y social, que debe ser promovido y protegido desde nuestro Ayuntamiento.
Reivindicaremos siempre que la Casa de la Juventud siga viva.
Nuestra nueva temporada en la Casa de la Juventud de Córdoba se inauguró ayer con muchos juegos y una dedicación especial al torneo del King of Tokyo de Richard Garfield.
Todas nuestras fotos de la noche: 3 de Spetiembre en la CaJu.




Se jugaron 6 partidas previas, de forma que la persona ganadora en cada una de ellas pasaba a la final.

El gran Kong, reinando en Tokyo.

Lanzando dados y buscando la suerte del monstruo.

El trono de Tokyo es efímero...

...hasta que llega la victoria final.


No sólo el torneo de King of Tokyo ocupó la noche

Más demostraciones de El Mundo de Águila Roja de de Omar Sagol y Joel Calafell.

Uno de los varios estrenos del día: Conan, el juego de cartas

La partida final de King of Tokyo.

Los finalistas.

¡Nos jugamos!
