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Eduardo Rojas y Ray Ferrer fueron los creadores de los juegos Grandes Batallas del Mundo que publicó la editorial Rojas y Malaret hace más de 50 años.

Ray Ferrer y Eduardo Rojas     Grandes Batallas del Mundo

Capítulos de esta serie:
  • Los creadores de los juegos GBM
GBM

 

Como íbamos diciendo...

Raimundo Ferrer pudo ser identificado como el ilustrador de la mayoría de trabajso gráficos de los juegos que publicó Rojas y Malaret. Entonces firmaba como Ray Ferrer o Rai Ferrer, aunque con el paso de los años solo usa la "i" latina.

Su firma es reconocible en algunas portadas y en algunos anuncios publicitarios, aunque aparece de forma esporádica, no porque se acreditase al ilustrador de forma habitual.

El Caballo de Troya
El Caballo de Troya es un juego que no llegó a publicarse.
En esta imagen publicitaria de 1963 es bien reconocible la firma de Ray Ferrer.
 
 
http://www.jugamostodos.org/images/stories/Juegos/JuegosEspana/Rojas-y-Malaret/la%20batalla%20de%20little%20big%20horn%20%20-%2006.jpg
En la ilustración de la portada de esta caja de ampliación
también se puede encontrar la firma de Ray.

 

Su nombre también aparece acreditado en sitios diversos, por ejemplo en la trasera de la caja del juego El Alamien! donde se hace un repaso histórico de la batalla real, con el epígrafe "Recopilación de datos: Ray Ferrer".

En los años posteriores Rai Ferrer ha desarrollado una carrera como ilustrador, periodista, escritor y ensayista especializado en la historia del anarquismo español. Gracias a sus publicaciones modernas en diversas editoriales hemos podido contactar con él y entablar una animada charla sobre aquellos tiempos y aquellos juegos de Grandes Batallas del Mundo - lo que ha sido toda una sorpresa para él.

En un artículo de Último Cero hay una completa reseña biógrafica de Raimundo Ferrer (Escrito por L. Fraile en junio de 2013):

Nacido en la localidad burgalesa de Manciles en el año 1942, a los siete años de edad se trasladó junto a su madre y su hermana a Barcelona, ciudad en la que ha vivido toda su vida. Según dice, de los siete a los once años estuvo en un orfelinato y de los 11 a los 13 en un hospital, donde fue ingresado a consecuencia de una tuberculosis. Una vez pasado este episodio, fue aprendiz de Farmacia y poco tiempo después empezó a trabajar en una librería. "Un buen día vi un anuncio en La Vanguardia en el que la editorial Bruguera pedía aprendices, y así fue como entré. Hacía paquetes, los repartía, iba a casa de los dibujantes a recoger los originales... Tenía dieciséis años, pero decidí irme porque entendí que trabajando allí no me iba a hacer dibujante", explica.

Rai Ferrer. Foto: Carlos Arranz
Rai Ferrer. Foto: Carlos Arranz

Abandonó la editorial para empezar a trabajar en otra de tebeos, la editorial Marco, que dejó cuando le tocó irse a Lleida para hacer la mili. "Allí había una librería circulante donde empecé a leer libros de Tolstoi y de Verne. En el sótano estaban los libros de los exiliados, como León Felipe, un autor del que luego escribiría un texto para una obra de teatro independiente. En esa época dibujaba un periódico mural en el cuartel, llamado El Pernocta, con historietas, versos y adaptaciones de canciones de Los Sirex montadas sobre cartón. El cura lo rompía siempre al día siguiente", recuerda.

Una vez terminado el servicio militar, un amigo le avisó de que en la revista Argos necesitaban un director artístico. Ni se lo pensó. "Allí se publicaban los mejores cómics que se hacían en Europa, la mayoría de procedencia belga. Es donde se fundó la revista Strong", explica. Según dice, esta oportunidad le devolvió al mundo del tebeo, aunque aún no dibujaba. Poco tiempo después optó por sumar fuerzas uniéndose como guionista al dibujante Luis Díaz y al rotulista Josep Solá. Era el año 1975, y el colectivo Onomatopeya había nacido. Allí saldrían sus primeros trabajos sobre la Pasionaria y Durruti, dos personas que más tarde le irían acompañando en sus posteriores trabajos, aunque Rai deja claro que nunca se ha afiliado a ningún partido: "No tengo ningún carnet de nada, siempre he antepuesto la libertad a todo lo demás". Un buen día, los tres integrantes de Onomatopeya cogieron un Seiscientos y emprendieron un viaje a Madrid para ofrecer sus trabajos en revistas como Triunfo o Cuadernos para el Diálogo, pero no hubo suerte. "Allí nos topamos con el entierro de los abogados laboralistas a los que acababan de asesinar. Visitamos dos redacciones, pero no nos compraron nada", recuerda, así que se volvieron a Barcelona.

En Cataluña tendrían más suerte, ya que empezaron a trabajar en la redacción de la revista Por Favor, donde comenzaron a elaborar una serie llamada `Tiempo de estampas´ sobre la historia de España, pero contada desde la óptica anarquista. "Nos denunció la Legión de la Capitanía General de Madrid y Barcelona por unas páginas en las que explicábamos su fundación. En una de ellas aparecía Millán-Astray, su fundador, cantando una canción a la que cambiamos la letra y que decía: soy la hostia de bestia y matón, voy matando a los moros a palos. Fuimos procesados, acusados de injurias al Ejército, nos querían meter en La Modelo". Este episodio, que coincidió cronológicamente con un proceso interpuesto a la compañía teatral Els Joglars por su obra `La Torna´, generó un gran escándalo por su atentado a la libertad de expresión. "Acabaron dejándonos libres, pero teníamos que ir cada quince días a firmar", aclara Rai.

Este acontecimiento marcó el fin del colectivo Onomatopeya. "Luis quiso dejarlo, tenía miedo", dice, así que volvió a trabajar en solitario. Tras la publicación de dos novelas, llegó el momento en el que decidió hacer un libro sobre Buenaventura Durruti, lo que respondió a una tarea pendiente desde hace mucho tiempo. "Antes de que yo naciera, mi madre se tropezó un día con el entierro de Durruti, donde había una multitud de más de un millón de personas. Ella me contó muchas veces esa historia y yo siempre decía: un día haré un libro sobre él". Así fue. En el libro, titulado `Durruti 1896-1936´, publicado en el año 1985 y prologado por Enrique Tierno Galván, se incluyeron dibujos sobre el anarquista realizados a partir de archivos gráficos y fotografías del propio Rai. "Fue un éxito rotundo, salieron tres ediciones", continúa.

Portada 'Viento del pueblo'Portada 'Viento del pueblo'Después llegaría un nuevo proyecto, `100 españoles de la razón y de la espada (1931-1939)´, compuesto por una serie de biografías, poemas e ilustraciones a partir de las que se propuso narrar el periodo de la República y la Guerra Civil. En esa época Rai empezaría a realizar las efemérides para El Diario de Barcelona y El Diario 16, donde trabajó como crítico literario especializado en novela popular. Tras cinco libros publicados se planteó hacer un parón, pero al poco tiempo de haber tomado esta decisión le hicieron un encargo al que no se pudo negar: ilustrar la historia de la CNT aprovechando la celebración de su centenario. En el libro, `Viento del pueblo´, colaboraría también su amigo y también histórico dibujante Carlos Azagra. Fue publicado en el año 2010.

Entre sus últimos trabajos está un proyecto del que ha hecho ya algunas páginas y en el que recupera la biografía de cien anarquistas de todo el mundo, al que se suma un guión para un comic sobre la historia de España que ilustrará Carlos Azagra. "La intención es que salga en varios volúmenes y que se pueda llevar a los colegios, para que la Historia que enseñen no esté tan llena de manipulación y falsedad", apunta. También está escribiendo su tercera novela, de carácter policiaco, en la que Sherlock Holmes y Buffalo Bill serán los protagonistas.

 

Aunque no se comenta en el artículo, Ray Ferrer trabajó en los juegos de la empresa Rojas y Malaret en los años 1960s, justo antes y después de marcharse a su servicio militar.

 


 

Rai Ferrer
 

Tras contactar con Rai, la primera cuestión ineludible era confirmar que él participó efectivamente en la creación de aquellos juegos y quién fue su autor o autores:

Bueno, la verdad es que vuestro contacto me ha dado una gran alegría. Primero porque, a pesar de los años transcurridos sigo guardando en el corazón un gran amor por los juguetes y los juegos. Especialmente las “Grandes Batallas del Mundo”, inventadas por Eduardo Rojas Castillo, que para mi, huérfano de padre, fue como quién dice, un padre adoptivo.

Tengo ahora 72 años y Eduardo Rojas sigue en mi corazón donde ha estado siempre desde su fallecimiento hace la tira de años. A mi querido Eduardo le dediqué el libro “Contra Lerroux” el año 2003. 

Tiempos idos y añorados que vuestro correo me devuelven, sabiendo que parte de lo que soy ahora mismo, se lo debo a aquel gran amigo y maestro, que fue para mi Eduardo Rojas Castillo, abogado de prestigio, libertario de corazón, y en palabras de Antonio Machado, “un hombre bueno, en el mejor sentido de la palabra bueno”.

         

Eduardo Rojas Castillo fue el inventor y propietario de la patente, que se registró internacionalmente. Yo, Rai Ferrer, el dibujante y diseñador de las sobrecubiertas de las cajas, a excepción de “La Batalla de Little Big Horn”, que la hizo el dibujante Jorge Longarón, premiado recientemente en el Salón del Cómic de Barcelona

Teníamos un local en la calle Aribau, donde trabajábamos cinco personas, además de las señoras que pintaban los soldados en su domicilio. Bajo las directrices de Eduardo Rojas, yo me encargaba de copiar en el Ateneo Barcelonés los uniformes de los soldados, que dos de los mejores artistas de Barcelona modelaban después y grababan para nosotros. Estos maestros hacían también figuras para belenes, primero en yeso, y posteriormente en bronce. Los inyectábamos en Juguetes Pisa, una empresa dedicada a los plásticos y a la juguetería, que pronto pasó a asociarse con la firma Rojas y Malaret - Rojas por Eduardo, y Malaret, por una firma catalana de gran prestigio, importadora de ropa confeccionada (entre otras, los trajes de baño Valisere). Eduardo Rojas era uno de los abogados de Malaret y Cia.

El alma de Grandes Batallas del Mundo, y de las reglas de juego, fue hasta el final mi estimado Eduardo Rojas, y yo  el director artístico, encargado de diseñar también los planos de las batallas, realizados directamente en papel vegetal, o, si no recuerdo mal, en acetato transparente. Un trabajo laborioso, del que estábamos todos muy satisfechos.

Con la compra de los derechos de fabricación de los juegos, por parte de la empresa alemana Hausser, Eduardo Rojas y yo, participamos como invitados en dos de las convocatorias de la Feria del Juguete de Nuremberg, que por aquel entónces (la época de los 60s), era la más prestigiosa del mundo.  

 

Registro 1961  Registro 1961  Registro 1961  Registro 1961
Imágenes del Boletín Oficial de la Propiedad Industrial de agosto de 1961
con el registro de las miniaturas de Batalla del Metauro
(Pincha en las imágenes praa verlas más grandes).
Por cortesía de Juan Hermida.
   
Registro 1962   Registro 1962
 
Registro 1962   Registro 1962   Registro 1962
Imágenes del Boletín Oficial dela Propiedad Industrial de diciembre de 1962
con el registro de las miniaturas de La batalla de Little Big Horn
(Pincha en las imágenes praa verlas más grandes).
Por cortesía de Juan Hermida.

Rai no ha perdido el contacto con la familia e su antiguo amigo Eduardo Rojas, así que ha contestado a nuestras preguntas "junto a la familia Rojas Vitini, sin cuya ayuda no habría sido posible" rememorar con precisión auqellso tiempos de creación de juegos hace 50 años.
 
Rai nos los presenta:

María Luisa Vitini Perla, la viuda de Eduardo Rojas es hija del militante republicano Mariano Vitini, que protagoniza una de las fotografías míticas del fotógrafo catalán Centelles, realizadas durante el levantamiento militar en Barcelona al inicio de la guerra civil española. Toda una mujer, que se quedó viuda con cuatro hijos a la muerte de Eduardo, el inventor de Las Grandes Batallas del Mundo, el año 1991.

Los hermanos son: Ana, Eduardo, José Luis y Alberto, todos ellos formando piña con su madre, en el recuerdo permanente de su querido padre.

María Luisa y Eduardo en 1961

 

Pasamos a la conversación con Rai Ferrer sobre la colección de juegos Grandes Batallas del Mundo de Rojas y Malaret:

(1) Eduardo Rojas es un autor de juegos olvidado y desconocido que nos gustaría honrar. ¿Puedes darnos su nombre completo? ¿Tienes datos biográficos como su nacimiento, fallecimiento, etc., o podrías ayudarnos a saber más de él?

-Bueno, en primer lugar os diré que Eduardo Rojas Castillo fue como un padre para mí, del que guardo un recuerdo imborrable. Nació en Barcelona el año 1922 y se licenció en Derecho en 1947. Se inició como abogado el año 1950, y durante toda su vida ejerció la abogacía con tanto éxito como entusiasmo. Amante de los libros y de la cultura, simultaneo el ejercicio de su profesión con actividades culturales relacionadas con la industria editorial y el mundo del espectáculo. Enamorado de la Historia con mayúsculas, su biblioteca partícular era realmente expléndida.

El año 1963, se casó con María Luisa Vitini Perla, con la que tuvo cuatro hijos: Ana, Eduardo, José Luis y Alberto. La creación y el éxito de los juegos fué muy importante en su vida, tanto como su carrera de abogado, especializado durante los últimos tiempos (con el placet de la iglesia católica), en separaciones matrimoniales y divorcios. Su esposa María Luisa Vitini, trabajó siempre a su lado como secretaria y responsable del bufet. 


 
Eduardo Rojas en un rodaje con Buero Vallejo y Alfonso del Real.
 
La actriz Belinda Lee, de visita en España, recibida por Eduardo Rojas.
 

Durante más de 30 años, ejerció como abogado de empresas de prestigio como Abastecedora Catalana e Italcementi, esta última una de las más importantes cementeras de Europa. Entre los clientes y amigos más importantes de su vida estaban Paco Rabal y José María Rodero, el pintor catalán Paco Rebés, el fundador de Cire Films, Herbera, el escritor Ramón Eugenio de Goicoechea, el crítico de Arte Juan Eduardo Cirlot, y el editor Rafael Borrás. Con este último, Eduardo fundó en el “Círculo Ecuestre” de Barcelona, el año 1974, a la muerte del autor de “Mariona Rebull”, la Peña Ignacio Agustí, que continúa en plena actividad. En 1975, publicó en la editorial Planeta la novela “Animales nocturnos”. Durante este periodo fue durante varios años, secretario del Ateneu Barcelonés.          

Eduardo Rojas Castillo, falleció en Barcelona, a los 68 años de edad, el 21 de abril de 1991.

 

     Animales nocturnos
 

(2) ¿Cómo entraste en contacto con la empresa Rojas y Malaret?

-Todo empezó gracias a la relación profesional de Eduardo Rojas con el mundo del cine y el espectáculo, donde uno de sus amigos, el actor catalán Rafael Durán, daba clases de dicción a mis dos hermanas. Yo tenía 19 años, y en aquella época, Eduardo acababa de registrar su invento, para comercializar Las Grandes Batallas del Mundo. 

La participación de su hermano Armando, abogado como él de la empresa Malaret, dedicada a la importación de artículos de confección (los bañadores Jantzen o las prendas Valisere), fue el origen de la sociedad Rojas y Malaret, que se creó el año 1961 para dedicarse en exclusiva a la fabricación de los juegos inventados por Eduardo.       

La Batalla del Metauro

(3) ¿Te gustaban los juegos de mesa? ¿Jugabas a los juegos de mesa en los que trabajaste?

-Pues sí. Me gustaban muchos los juegos, y con Eduardo, e incluso con María Luisa (por aquel entonces su novia), jugábamos casi todos los días tratando de ajustar o rectificar las reglas, inventadas por ese niño grande que fue siempre Eduardo Rojas.      

 

(4) ¿Y a él?, ¿le gustaban los juegos de mesa? ¿Por qué decidió hacer juegos? ¿Ideó otros juegos aparte de los publicados entonces?

-Sí. Le gustaban mucho los juegos. Desde muy niño jugaba a soldaditos con su hermano Armando. Montaban en el suelo pequeñas batallas, lanzando botones a los soldados de uno y otro bando. Pero Eduardo se dio cuenta muy pronto de que aquel  sistema acababa estropeando los soldados, que eran de plomo y planos, y eso le preocupaba mucho porque adoraba a sus soldados. Decidió entonces poner unas  normas de juego menos agresivas, la de cambiar los botones por bolas de papel. El éxito de la idea, fue el inicio de su afición a las estrategias de los juegos de soldados.

Su decisión de hacer juegos fue una combinación de varios factores. Por un lado, aquella afición que se inició de niño, creció con él junto a su pasión por la lectura de libros de historia y eso hizo que su conocimiento de las tácticas militares de las grandes batallas de la historia, fuera amplísimo.

Su hermano Armando y su socio Malaret tenían una empresa que fabricaba en Italia piezas de plástico, y Eduardo decidió unirse a ellos con un nuevo producto: Soldados. Así nació Rojas y Malaret. Aprovechando las inquietudes de Eduardo y sus muchos conocimientos históricos, decidieron no sólo fabricar soldados, sino crear una serie de juegos estratégicos basados en las grandes batallas del mundo. De ahí su nombre.  

Sobre la tercera pregunta, creo que Eduardo no ideó después ningún otro juego.

 

 
 
Colección de figuras de Eduardo Rojas.

 

(5) ¿Conocíais otros juegos de mesa publicados durante aquellos años?

-Yo no conocía demasiados. Sólo el Parchís, la Oca, y los Juegos de Pintura de la editorial Roma. Pero desde el inicio de nuestra relación, la cosa cambió. Eduardo los conocía todos, y en poco tiempo, cuando empezamos a trabajar para poner en marcha las batallas, me descubrió los Juegos Geyper, los Juguetes Borrás y algunas cosas de la empresa Payá.

 

 Anibal te ragala
Anuncio de la serie Romanos contra Cartagineses, en el album de cromos Aníbal.
La tercera caja grande con el título de "El ejército de Aníbal" fue la que después salió a la venta como "Complemento" de Batalla de Zama.

 

(6) ¿Cómo era el material que te proporcionaba Eduardo Rojas para realizar los tableros ilustrados?

-Bueno; como quién dice, Eduardo lo tenía todo. Ensayos históricos, libros ilustrados, mapas de batallas, soldados de plomo, postales, y la documentación que él mismo había acumulado durante su juventud, viajando por España. Además, el propio Rojas era una verdadera enciclopedia que, sin saber dibujar, te trazaba el campo geográfico de la batalla tal y como lo tenía memorizado.

http://www.jugamostodos.org/images/stories/Juegos/JuegosEspana/Rojas-y-Malaret/La%20Vanguardia%20-%201962-01-04-028%20primera%20salida%20-%2001.jpg
Página de  La Vanguardia del 4 de enero de 1962.
Se anuncia la salida de los juegos de Rojas y Malaret, con la noche de reyes magos muy próxima.
 
http://www.jugamostodos.org/images/stories/Juegos/JuegosEspana/Rojas-y-Malaret/La%20Vanguardia%20-%201962-01-04-028%20primera%20salida%20-%2002.jpg
El anuncio, ampliado.
 

 

(7) ¿En qué tiendas se vendían los juegos de Rojas y Malaret?

-En las jugueterías de casi toda España. En Barcelona teníamos de representante a Nicolás Roig, que distribuía también las muñecas “Famosa”. Era un profesional de los juguetes muy prestigioso, que acabó siendo un amigo para nosotros. De la venta en el resto de España se encargaban Antonio Balonga en Madrid, Francisco Carrero en Sevilla, Adolfo Jurado en Valencia, Sebastián Roig en Mallorca y Ramón Vilafranca en Bilbao.

Y es que, como me recordaba María Luisa hace pocos días, detrás del inventor de los juegos estaba siempre yo para echar una mano en todo lo necesario, y poner en marcha la promoción publicitaria de las Batallas. Igual hacía un escaparate para una juguetería (Tambor, Tic-Tac, etc.), que un anuncio para la revista “Jóvenes”. O incluso el stand para la Feria del Juguete de Valencia, el Salón de la Infancia, o la Feria de Muestras de Barcelona.

 

     
Carnets de feria de la época.
 

(8) ¿A qué tipo de público se dirigían los juegos; para niños, para jóvenes, para adultos…?

En principio los juegos estaban dirigidos a los niños, pero quiero recordar que también los compraban jóvenes y adultos; quizá por esa atracción que tiene todo lo que nos recuerda la infancia, en este caso los soldaditos. Por otro lado, además de la diversión, la inteligencia y la suerte que proponíamos en cada batalla, estaba también la belleza artística de los juegos, con sus reproducciones en miniatura, los mapas desplegables, los álbums de cromos (como el de la película “Anibal”), y los folletos históricos redactados por Eduardo.      

 

(9) ¿Cómo fue el éxito de las Grandes Batallas del Mundo, en aquellos años? ¿Sabrías aproximadamente cuántos juegos podían venderse?

-El éxito de los juegos fue inmediato, y así, a bote pronto, diría que de La Batalla del Metauro, se vendieron más de quince o veinte mil unidades. 

Recuerdo que la serie de soldados Romanos y Cartagineses, tuvo un éxito sin precedentes. Estas cajas se vendían separadas del juego, para ampliar el número de combatientes, y teníamos que encargarlas a dos o tres fabricantes al mismo tiempo. Los soldados, como ya he explicado, los inyectábamos en Juguetes Pisa, que fue la firma que siguió fabricando las batallas tras la disolución de Rojas y Malaret, y las figuras las pintaban a mano en su domicilio un grupo de mujeres con alma de artista que, en mi opinión, fueron responsables, por la belleza de su trabajo, del éxito de los juegos.

Sobre este tema os puedo contar una anécdota divertida. Ahora no recuerdo con exactitud, pero un buen día alguien nos hizo saber que en la revista “Hola”, o quizá, en Televisión Española, había aparecido una imagen de los hijos del rey Juan Carlos jugando con un juego de Las Grandes Batallas del Mundo. Una publicidad gratuita que quizá contribuyó también al éxito del que hablamos.    

      

(10) ¿Qué recuerdas del proceso de producción de los juegos?

-Trataré de explicarlo en unas pocas líneas. Tras el registro de la Patente de los Juegos, y la fundación de la sociedad Rojas y Malaret, la empresa alquiló un local en la calle Aribau de Barcelona, en el que empezamos a trabajár cuatro o cinco personas. Yo era el  encargado de diseñar las cubiertas de las cajas y de realizar los mapas de las batallas; y las cuatro compañeras, de las que ahora sólo recuerdo el nombre de Guillermina, se encargaban de montar los juegos, preparar los pedidos y entregar y recibir los soldados que dábamos a pintar.

Con anterioridad a todo esto, y siguiendo las indicaciones de Eduardo, yo me encargué también de copiar en la biblioteca del “Ateneo Barcelonés”, los uniformes de los soldados, que dos de los mejores artistas catalanes grababan después para nosotros. Estos profesionales, modelaban las figuras en yeso, hacían el vaciado, y finalmente realizaban los moldes de bronce, de los que salían inyectados los soldados de plástico que venían en las cajas.

http://www.jugamostodos.org/images/stories/Juegos/JuegosEspana/Rojas-y-Malaret/Z-19-Texto%20hist%F3rico%20Batalla%20del%20Metauro.jpg

 

(11) ¿Dónde se fabricaban?

-Primero en Italia y después en Barcelona, donde como ya he dicho antes los inyectábamos en Juguetes Pisa, la empresa de plásticos y de juguetería, que fabricaba también las teclas de las máquinas de escribir Hispano-Olivetti.

Trabajábamos con una imprenta excelente, y con dos fábricas de cajas de carton, una de ellas propiedad del ex-jugador de futbol Argilés, instalada en Sabadell… o quizá Tarrasa.

De esta última, recuerdo que durante las inundaciones del Vallés del año 1962 (donde  murieron seiscientas personas), se bloquearon algunas carreteras de Catalunya, y ante la necesidad de cajas de carton que teníamos para completar pedidos, nos desplazamos un amigo y yo en su moto, y acabamos haciendo moto-cross por el campo. Horas después de nuestra llegada, salía de la fábrica una furgoneta DKV cargada con un centenar de cajas.     

 

http://www.jugamostodos.org/images/stories/Juegos/JuegosEspana/Rojas-y-Malaret/PLASTIC%20WARRIOR%2067%20PORTADA.jpg      http://www.jugamostodos.org/images/stories/Juegos/JuegosEspana/Rojas-y-Malaret/PLASTIC%20WARRIOR%2067%20%20PAG%201jpg.jpg      http://www.jugamostodos.org/images/stories/Juegos/JuegosEspana/Rojas-y-Malaret/PLASTIC%20WARRIOR%2067%20%20PAG%201jpg.jpg
En la revista británica Plastic Warriors número 67 (agosto de 1998),  se dedicaba un artículo a los juegos de Rojas y Malaret. Su autoría se decía que era alemana o italiana.
(Pincha en las imágenes para verlas en grande).
Copyright de Plastic Warrior, páginas reproducidas con permiso del editor
 
       http://www.jugamostodos.org/images/stories/Juegos/JuegosEspana/Rojas-y-Malaret/PLASTIC%20WARRIOR%2070%20%20PAG%201jpg.jpg
En la revista Plastic Warriors nº 70 (febrero 1999), contestaba Juan Carlos Martín
afirmando la procedencia española de los juegos.
(Pincha en las imágenes para verlas en grande).
Copyright de Plastic Warrior, páginas reproducidas con permiso del editor
 

(12) Hoy en día es norma acreditar a los autores de los juegos en la portada (como en los libros). ¿No era algo que pensarais en aquellos años?

-Realmente no, y ni siquiera recuerdo que el propio Eduardo se lo planteara. El no era nada chovinista, pero ahora, después de tantos años habría estado bien que lo hiciera, porque los juegos que inventó eran estupendos, pues unían la diversión con la cultura. Pero atención, con las Grandes Batallas del Mundo, Rojas no pretendía (o no pretendíamos ninguno de nosotros), glorificar la guerra, sino rendir tributo a aquellos hombres que forjaron un pedazo de la historia del Mundo.    

Los juegos también tienen autores
 

(13) ¿Hubo algún incidente o anécdota con la administración o la censura franquista de la época, respecto a los juegos?

-No problem. Ninguna en absoluto. Diría incluso que no llevamos nunca a la censura ni los textos históricos, ni las instruccciones de juego, ni el álbum de cromos de la película “Anibal”.

 

(14) Los juegos incluían las (muy apreciadas por los coleccionistas hoy en día) miniaturas de soldados de los distintos ejércitos históricos. ¿Era tuyo el diseño de esas figuras?

-Como ya os he contado, los artistas-grabadores hacían las figuras a su estilo, ateniéndose unicamente a nuestras indicaciones y a la documentación gráfica que les habíamos entregado. Eran verdaderos artistas, e igual modelaban soldados de cualquier época histórica, como hacían tanques o cañones tomados de la realidad. Me sabe mal no recordar sus nombres, pero 50 años son muchos años y ahora mismo, por la edad que tenían dudo de que todavía vivan. Su trabajo era magnífico.   

http://www.jugamostodos.org/images/stories/Juegos/JuegosEspana/Rojas-y-Malaret/batalla%20del%20Metauro%20-%2024.jpg     http://www.jugamostodos.org/images/stories/Juegos/JuegosEspana/Rojas-y-Malaret/batalla%20del%20Metauro%20-%2025.jpg
 

(15) Los primeros juegos, La batalla de Metauro y La Batalla de Zama; tenían temática romana vs cartagineses. ¿Era una época histórica que os atraía?

Si, nos atraía mucho a los dos. Eduardo era un experto en la Historia de Roma y de las Guerras Púnicas. Y su entusiasmo venía de la lectura en su juventud del libro de Edward Gibbon “Decadencia y caida del Imperio Romano” (1776). De ahí nació su pasión de coleccionista de soldados de plomo, pero no solo de la época romana, sino de otros periodos como las guerras napoleónicas. Actualmente, su esposa María Luisa continúa guardando muchos de estos soldados, en una hermosa vitrina de cristal que tiene en su casa. 

 

La vitrina en casa Rojas.


Por mi parte, fue a partir de mis visitas a la biblioteca del Ateneo, cuando me interesé por la historia de los romanos y cartagineses, que se incrementó después con la  pasión por el peplum cinematográfico, que compartíamos todos, Eduardo, María Luisa y yo.

 

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(16) ¿Cómo se decidía la ambientación histórica para cada juego?

-Bueno, para saber un poco como iban las cosas, os he escaneado con vistas a la exposición, algunas imágenes de la documentación que usábamos, para la realización y ambientación histórica de los juegos. “La Historia de España” y “La Historia de las Naciones” de la Editorial Seguí, la  Enclopedia Salvat, los tebeos de las editoriales Maga y Bruguera, los cómics de la revista inglesa “Eagle”, las cartelas cinematográficas, los cuadros de historia, los grabados de epoca, y un largo etcétera…   

 

(17) Tanto Metauro como Zama tienen en su portada a Victor Mature caracterizado como Aníbal. ¿Influyó la película en más aspectos de los juegos?

Tanto como eso no, pero es indudable que tuvo también su importancia. Eduardo era un forofo del cine, y entre sus clientes o amigos estaban Manuel Esteban de Este Films, y el distribuidor Herbera de Cire Films, que fue quién nos dio el permiso y facilitó las fotos de la película “Anibal”, de C. L. Bagraglia, interpretada por Victor Mature. Era un tipo excelente y fue un acierto incluir en Las Batallas de Metauro y Zama, los cromos, que nos editó otro buen amigo de Eduardo, Alberto Recio, propietario de la editorial barcelonesa, Ruiz Romero.  Corrían los años sesenta y las películas italianas de romanos y cartagineses, estaban a la orden del día. 

Hago ahora un lapsus, para deciros que el año 1964 los compañeros de Rojas y Malaret, cambiamos de local y nos trasladamos al número 116 bis de la Avenida Infanta Carlota. 

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(18) El tercer juego fue Little Big Horn, donde la portada no es tuya. ¿Es el único elemento de los juegos que no realizaste?  ¿A qué se debió? 

-Sobre este tema teneís que disculparme porque no he podido recordarlo hasta que recibí las imágenes escaneadas que me habéis enviado. Lo cierto es que yo, que si realicé todos los mapas de los juegos, hice unicamente la portada de La Batalla del Metauro. La de Zama (que se publicó también en la portada del álbum de cromos de la película “Anibal”), fue un encargo de la editorial Ruiz Romero a uno de sus dibujantes. Es estupenda, pero, como está sin firma, no puedo deciros nada sobre el autor.  Suyos son también los dibujos del álbum, realmente magníficos.

Con relación a El Alamein, aparece en la portada la firma del dibujante, pero, después de pensarlo mucho sigo sin saber quién es. La ilustración, con los retratos de los generales Rommel y Montgómery es francamente buena y lo único que me descoloca un poco, es que aparezca el mapa del juego en la portada.

La batalla de Little Big Horn

Para que sepaís algo del tema que estamos comentando, he  tenido que recurrir a mi cartilla militar, para enterarme de que durante ese tiempo yo estaba haciendo la “mili”, primero en el Campamento de Talarn de Lerida, y después en la Maestranza de Artillería de Barcelona. Dos años y medio perdidos por la Patria, lejos de los compañeros de Rojas y Malaret y de mis amados juegos.  

Sobre la portada de La Batalla de Little Big Horn, sólo puedo deciros que es mi preferida, y que yo mismo elegí al dibujante cuando preparábamos el juego. La hizo Jorge Longarón, maestro de ilustradores y creador de cientos de portadas para las novelas del Oeste.de la editorial Toray, y de editoras americanas tan conocidas como Ballantine, Fletway y Bantam Books.

Hace algunos años, Longarón ganó el “Premio del Salón del Cómic de Barcelona” por toda su carrera.           

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(19) La estética del tablero del juego Little Big Horn  es preciosa, usando un estilo que puede recordarnos a algunos títulos de crédito de las  películas del oeste. ¿Recuerdas como fue tu inspiración para ese tablero?

-La idea era imitar los trenzados en forma de marco, que realizaban los indios para los mapas de guerra, o para decorar sus tiendas. Un cuero de búfalo extendido al máximo y atado a un marco de madera, quemada y embreada. Tal y como los veíamos en las películas del salvaje Oeste Americano.

Impreso sobre cartón grueso, el mapa indio de La Batalla de Little Big Horn, tuvo tanto éxito en Alemania como en España. 

     
Documentación histórica y fílmica de Ray Ferrer.
 

(20) Rojas y Malaret llegó a anunciar un juego de mesa con una ilustración tuya pero que no acabó publicándose: El caballo de Troya. ¿Era un juego acabado? ¿Llegó a fabricarse algún prototipo de prueba?

-Hasta que no he visto mi dibujo, el que me habéis enviado vosotros, no recordaba nada del tema. Lo cierto es que a Rojas y a mi nos gustaba mucho la historia de la guerra de Troya y el episodio del Caballo. Era un tema de gran actualidad entonces, por el estreno de la película “Ulises” y el éxito de los libros del escritor inglés Robert Graves. No lo realizamos nunca y sigo sin explicarme donde y para que dibujé el anuncio.

     
Documentación de Ray Ferrer para el proyecto del juego de Caballo de Troya.
 

(21) ¿Por qué este juego se quedó inédito?

-¿Quizá porque la sociedad Rojas y Malaret estaba a punto de clausurarse? No tengo ni idea, y la esposa de Eduardo tampoco. Lo único que puedo deciros es que el tema era estupendo y que su realización habría sido muy costosa y complicada. 

Un mural dibujado por Rai Ferrer en casa de Eduardo Rojas,
con el propio Eduardo como jinete (en el medio).
 

(22) ¿Qué nos puedes contar del juego El Alamein?

Después de recordaros que la portada, que a mi me gusta mucho, no la hice yo, La Batalla del Alamein representaba un cambio con relación a las anteriores. Y este cambio nacía de la participación en la batalla de los tanques y cañones que aparecían por primera vez en uno de nuestros juegos. Los modelos a escala del Panzer y del Sherman, los hicieron a petición mía los artistas grabadores de siempre, y tanto Rojas como yo quedamos muy satisfechos del resultado.

El mapa ya es otra cosa, porque diseñar un desierto sin árboles ni relieves, es poco atractivo para ilustrarlo. Especialmente para un dibujante tan inexperto como era yo entonces. Por el contrario, la documentación gráfica que utilizamos era muy buena, como podéis comprobar por las imágenes qe os incluyo de cara a la exposición.

El Alamein!

 

(23) ¿Cómo trabajabas tú? ¿Con qué técnicas realizabas aquellas ilustraciones?

-Con tinta china, pluma y pincel, rotring, letraset, acuarelas, papel de dibujo de la Casa Guarro, y papel vegetal para la realización de los originales de los mapas, que calcaba después con gran dificultad, sobre la plancha de acetato que servía de fotolito a la imprenta. Las técnicas habituales para dibujar de aquellos años tan anteriores a las nuevas tecnologías.

 

(24) ¿Qué sería de todo aquel material original dibujado por ti?

-Esa es una pregunta que no puedo responder. En aquella época, después de un tiempo prudencial muchos originales se destruían en la propia imprenta, o incluso algún espabilado se los llevaba a su casa. No tenían demasiado valor, y nosotros mismos participábamos en eso, sin darles la importancia que merecían. Por suerte eso ya no ocurre en la actualidad, y ahora yo conservo todos los originales gráficos de mis libros. 

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Esquemas de las reglas de movimiento, realizados por Ray Ferrer.
 
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Dibujos para las reglas de choques (comabtes). 
 
 
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Dibujos para las reglas de resolución de choques.
 

(25) En los reglamentos se usaba una bonita esquematización de las figuras, ¿también son obra tuya esos dibujos de las reglas?

-Sí. Lo son, y bastante ingenuos por cierto. Por mi parte no estoy demasiado orgulloso del resultado, pero me alegra que os gusten. Ahora mismo, después de verlos en el ordenador escaneados por vosotros, pienso que el Ray (con y griega), de mis años mozos, no tiene nada que ver con el Rai Ferrer “Onomatopeya”, de la actualidad.   

 

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Reglas de arms de fuego en Little Big Horn.
 

(26) ¿Qué supuso la edición de los juegos por la casa alemana Hausser?  (Te comentamos que en ambientes lúdicos, mucha gente cree que los juegos eran originalmente alemanes y que Rojas y Malaret los tradujo para España). Nuremberg es la feria más importante del mundo de juegos y juguetes, todavía en la actualidad. ¿Cómo la recuerdas en los 1960s?

-La compra de la patente de los juegos por parte de la Casa Hausser (una de las grandes fábricas de juguetes de Alemania), fue un alegrón para todos. Especialmente para el inventor Eduardo Rojas, su familia; y por supuesto también para mí.

Por los primeros resultados conseguidos en el mercado español sabíamos que el éxito de las batallas estaba garantizado, y el contrato con Hausser del año 1965 nos abría las puertas de Europa. Todo fue muy rápido. Conviene recordar que la empresa Malaret era entonces muy conocida en Alemania donde tenía un representante estupendo, que fue quién inicío para Rojas y Malaret los primeros contactos.

El catálogo de juguetes de Hausser era expléndido, y el prestigio de sus soldados “Elastolin” reconocido mundialmente. Fue como llegar y besar el santo. Quedaron encantados con La Batalla del Metauro que presentaron un año después en su catálogo, con la portada y el mapa de la edición española, y los magníficos soldados de creación alemana: “Romer Gegen Karthager”.

Con mi licencia militar bajo el brazo, el año 1966 Eduardo Rojas y yo viajamos con un agente de la casa Malaret, a la Fería de Juguetes de Nuremberg.

La ciudad histórica de Durero era prodigiosa y la feria, un sueño para chicos y grandes. Visitamos la fábrica, asistimos a la presentación oficial de los juegos, comimos con los directivos y regresamos a Barcelona cargados de regalos, y más concretamente de soldados “Elastolin”, de la edición alemana del juego y de otras épocas históricas como la Normanda, que deslumbraron a  Eduardo.

La aventura se repitió un año después, ahora para la edición Hausser de La Batalla de Little Big Horn, que incorporaba los nuevos soldados de indios y casacas azules, creados por Elastolin, expresamente para el juego.

De la parte comercial no puedo deciros nada, porque nunca lo he sabido. Lo cierto es que las batallas inventadas por Eduardo tuvieron mucho éxito en Alemania, que siguió pagando royaltis durante bastante tiempo.    

Hausser     Hausser
Catálogo Hausser de 1967, con Batalla del Metauro en alemán:
"Un juego histórico de Hausser" - dice la publicidad..
 

(26) Además los juegos tuvieron otras ediciones internacionales (Francia, Inglaterra…). ¿Eran ediciones autorizadas o más bien piratas?  Esas ediciones tenían cambios en las ilustraciones y diseños. ¿Participaste de alguna forma en ellas?

-Yo, desde luego, no participé para nada en esos juegos de los que habláis, que además no conozco, y creo que Eduardo tampoco. Pienso como vosotros que eran ediciones piratas, algo bastante frecuente entre los jugueteros españoles y franceses de la época.

 Waddington
Edición en inglés de Waddingtons Games (1964).

Capiepa
Edición en francés de Capiepa (1965).

 

(27) La empresa Rojas y Malaret dejó de publicar juegos de mesa, ¿las razones?

-Llegó un momento en que el negocio de los juegos no daba ya el resultado que se esperaba, y como los otros socios tenían paralelamente otros frentes profesionales abiertos, decidiero disolver la sociedad. 

 

(28) ¿Mantuviste alguna relación posterior con la empresa o con Eduardo Rojas?

-Cuando los fondos de las batallas de Rojas y Malaret pasaron a Juguetes Pisa, yo me fui a trabajar allí durante un par de años, hasta que finalmente abandoné la empresa para hacerme cargo de la dirección artística de la revista juvenil “Strong”. Corría el año 1969 y los juguetes quedaron atrás para siempre.

Los que no quedaron atrás nunca, fueron mi estimado Eduardo Rojas y su familia, con los que mantuve una relación estrecha durante más de 20 años, hasta la muerte prematura de Eduardo el año 1991.

 

         
Postales de Eduardo y Rai a lo largo de los años.
 
 

(29) ¿No sabes si Eduardo hizo otros intentos posteriores en el campo de los juegos de mesa?

-A nivel profesional no, aunque no abandonó nunca  “sus soldados” y siguió jugando con sus hijos, con su sobrino Armando, y con algunos amigos que compartían su afición. Incrementó si cabe su colección particular de soldados de plomo y escribió  varios artículos en la prensa sobre estrategias militares.

 

Artículo de Eduardo Rojas sobre La Batalla del Metauro en la revista Mesa y más (1983).

 

 

(30) ¿Y tú nunca más has sentido ganas de volver a trabajar en juegos?

-Tanto como eso no, pero quiero deciros que cada vez que viajo por el extranjero, me quedo embobado mirando los escaparates de las jugueterías de París, Londres o Berlín. Especialmente las de soldaditos, de los que conservo algunos, como recuerdo de aquellas entrañables batallas de adolescencia.

 

(31) Hoy en día los juegos de Rojas y Malaret son muy codiciados entre los coleccionistas. Una figura suelta puede venderse por decenas de euros, y un juego completo por 500 € o más. ¿Lo hubiéseis esperado?

-Aunque no lo pensé nunca, tenía claro que en cualquier momento, los juegos tendrían un valor en alza. Pero nunca en las pesetas o euros de esos coleccionistas de los que me habláis. Y lo pensaba así, porque mientras os digo todo esto, yo mismo sigo formando parte de aquellas batallitas inolvidables que enriquecieron personalmente mi vida, como ocurrió despues con mi trabajo en “Strong”, que continua siempre conmigo.

 

(32) ¿Qué impresión te queda después de tanto tiempo, de aquellos juegos de Rojas y Malaret?

-Quizá una cierta nostalgia de la primera juventud. De mi trabajo con Eduardo, tan estupendo siempre, y de las partidas que jugábamos semanalmente, no sólo los dos,  sino tambien con María Luisa, y con su pequeño hijo Eduardo que nació durante estos años, como su hija Ana.

Pienso también en nuestra participación en la Feria del Juguete de Valencia y en las charlas que teníamos con José María Rodero en su camerino, donde interpretaba “El Concierto de San Ovideo” de Antonio Buero Vallejo. Pasaron muchas cosas entonces, conocí a los grandes amigos de Eduardo Rojas, y aprendí con él, además de Historia con mayúsculas, mucho de lo que soy en la actualidad. Clausurando la charla, tengo que deciros que desde la distancia del tiempo, continúo añorando aquellos maravillosos juegos de Rojas y Malaret.

 


 Grandes Batallas del Mundo

Eduardo Rojas jugaba y probaba los juegos en su casa, no con sus hijos, que nacerían algunos años después, sino con sus sobrrinos. Armando Rojas Aleix, actualmente directivo de Gallery Hoteles, fue uno de ellos:

Hola queridos ¨batalladores¨, no os podéis imaginar la ilusión y el orgullo que me representa que os acordéis de mi muy, muy, muy, y admirado ¨Tio Eduardo¨; (...) como su ¨heredero espiritual¨en las batallas y juegos de guerra, creo que os puedo hacer una pequeña rememoración.

Mi muy querido Tío, y me vais a permitir que lo ponga en mayúsculas, me inició en el juego de soldaditos cuando yo debía tener seis o siete años. Jugábamos en casa de la “Abuelita Lola”, persona que jamás nadie ha conseguido igualar en paciencia, cariño y generosidad; y empezaos a jugar con los romanos y cartagineses de la “Batalla de Zama" , o la "Batalla del Metauro”, no os podéis imaginar lo que, para un niño de seis o siete años suponía que antes de cada batalla mi Tío nos soltase un rollo apoyado con una inigualable colección de libros de historia militar, lo que la batalla en cuestión había sido; ya o podéis imaginar…..
 
Es más, y aunque eran socios en la empresa  de “GRANDES BATALLAS DEL MUNDO”, mi padre Armando Rojas, Juan Malaret y el inigualable Tío Eduardo, sólo a mí me envenenó el virus de mi Tío, y hoy, a mis 55 años sigo jugando a batallitas, gracias y mil veces gracias a mi Tío Eduardo.
 
Eduardo Rojas.

¿Sabes cómo comenzó a idear aquellos juegos?
 
Una vez le pregunté cómo se le había ocurrido el juego, y me contó (y para mí es la Biblia de los Wargames) que estaba hasta las narices de ver cómo para jugar a soldaditos (y en la época de mi querido Tío Eduardo) se tiraban botones contra las formaciones de soldados, sin tener en cuenta ni la clase de las unidades, ni las formaciones etc..
 
No os podéis imaginar lo que contribuyó mi Tío al moderno Wargaming, veo reglas que me recuerdan a mi Tío, veo escenografías que, con la limitoriedad de los tiempos y las técnicas, me recuerdan a mi Tío Eduardo.
 
No sé qué tipo de homenaje le vais a preparar, pero desde mi punto de vista, soy su sobrino, me parecerá poco y,conociéndole, diría que, “no es para tanto”, pero os aseguro que SÍ es para tanto, pues, no solamente fué un precursor en ,los juegos de batallas con figuras, sino que fué  una PERSONA GRANDE, ¡y todavía lo echo de menos! (...)
 
 
Los juegos tuvieron una exitosa carrera internacional, ¿cómo le afectó?
 
Sobre Hausser, es el gran lamento de los tres socios, Armando, Eduardo y Juan; se aprovecharon de que mi Tío era una Persona Grande (y nótese que digo Persona grande en vez de gran persona, porque éste último adjetivo minusvalora a quien se lo dan),se aprovecharon de la buena fe y falta de capital de unos intrépidos inversores e inventores, y se limitaron a dar soldaditos de plástico “duro” para intentar expandir el concepto.
 
 
Parece evidente una gran afición por la historia y la documentación en las obras de tu tío Eduardo, ¿no es así?
 
[Para] las batallas, mi Tío, se preocupaba muy mucho de investigar y de cuadrar  lo que tocaba, es más, en concreto “Little Big Horn” es una de las mejores investigadas acerca de lo que los americanos denominan como “Last Stand”, y, si te paras a ver por ejemplo la batalla de "El Alamein!”, hay detrás un I+D, (que dicen ahora, y que en palabras de mi Tío era: “ Qué pasó y cómo lo explicamos”)
 
Os aseguro que, una de las cosas en que mi Tío me influyó, es que, independientemente de mi carrera profesional (Derecho y MBA), la curiosidad abre fronteras al conocimiento, y a la prosperidad.
Amigos de Grandes Batallas del Mundo, pensad, y disfrutad de ellas, pero, sobre todo, sobre todo, daros cuenta de que uno de de los pioneros fue mi Tío Eduardo, y, que además era una Persona Buena y Grande: Es imposible concebir a mi Tío sin su afán de Investigar y "Jugar a Batallas “ como decía él;  y, permitidme que haga una breve referencia a mi querida Tía Mª Luísa, cuyos macarrones excepcionales y sus cigarrillos Kent, gorreaba yo cada vez que tenía el privilegio y chollo, de ir a jugar a casa de mi Tío Eduardo. Además de su inmensa paciencia al ver invadido el salón y o el despacho de abogado (por lo demás muy bueno y reconocido) de mi Tío, con innumerables mapas de terrenos, efectos de alturas con libros y montones de cartulinas con casillas para medir distancias; la puesta en escena era tan fascinante para mí, como debía de ser de engorrosa para mi pobre Tía, que, además de “soportar” (y cuidado! que soportar aquí quiere decir resignarse por el desorden, pero apoyar y admirar con entusiasmo) a su marido, tenía que aguantar que su sobrino (Tía te quiero mucho y lo sabes) le diera cuerda al más grande comunicador de la Historia Militar que he conocido;y, os aseguro que dada mi afición, he conocido muchos.
 
Eduardo Rojas, retrato de Paco Rebés.
 
 
Tras el cierre de Rojas y Malaret, ¿continuó su afición por los juegos de guerra?
 
Mi Tío, ¿siguió jugando a soldaditos?, ¡joroba! la respuesta es que SÍ , y no solamente sí a sus Grandes (e inigualadas) Batallas del Mundo, sino que inventó un reglamento, sencillo, pero práctico, que nos permitió jugar no solamente a los romanos y cartagineses, sino a Napoleónicos, y, permitidme un inciso aquí.  
 
 
¿Sabes si inventó otros juegos?
 
¿Inventó otros juegos?, Sí, reinventó un reglamento, que, me lo sé de memoria, y que nos permitió seguir jugando a, básicamente Napoleónicos, y, en general a lo que haga referencia a lo que ahora de un modo “chic” se llama “mosquete y sable”. Era simple, sí, pero podías hacer batallas impresionantes en una tarde, o, como máximo, si era reproducción histórica, en un fin de semana (teniendo en cuenta que el sábado se dedicaba a montar el campo de batalla).
En Napoleónicos, y, después de muchos años de jugar, el clímax llegó cuando pudimos reproducir la Batalla de Waterloo, en la que, en un alarde de generosidad de mi Tío, nos cedió el bando Francés a su hijo Eduardo y a mí, y, ítem más, me dijo que yo comandaba con lo que , y no os podéis imaginar lo que ello suponía, yo llevaba la Figura de Napoleón a Caballo, ¡Ostras Pedrín!, eso era el no va más…
 
 
Tú fuiste un probador de aquellos juegos antiguos, has mantenido la afición?

¿Seguimos jugando?, bueno, te diré, que entre mis tesoros tengo guardado un soldado de plomo a caballo que era el Mariscal Ney, y, que mis primos, y, sobretodo mi Tía Mª Luisa, se encargaron de que llegara a mi poder, ya que era la figura que representaba su flanco seguro en las batallas napoleónicas y que solía confiarme a mí. Mi Tío siguió jugando conmigo y con Eduardo, por cierto temible rival, hasta que los diferentes quehaceres momentáneos nos impusieron una pausa que, muy a mi pesar, y más de lo que la gente pueda pensar, muy a pesar de mucha gente, mi Tío decidió irse a comandar la Guardia Imperial desde el Cielo. Os he de decir que, varios amigos míos seguimos jugando con esas reglas hasta que, para nuestra desgracia y bonanza, ambas por igual, nos internacionalizamos y caímos en la tiranía internacional.
 
 
(...) Os pido que de alguna manera, alguno de los espacios que le dediquéis incluya la efigie de Napoleón a caballo con el capote gris, porque esta es la imagen que siempre y desde siempre recuerdo de mi ¨Sire L’Emperereur Eduardo I¨, y, perdonad, las licencias, pero cuando hablo de mi Tío, me emociono y le echo muchísimo de menos!
 
Mural de Rai Ferrer en casa de la familia Rojas, con Eduardo reconocible como jinete.
 

 
 
 

Actualmente Rai Ferrer trabaja en un libro junto Miguel Agustí, sobre la revista juvenil STRONG, de la que Rai fue director artístico y Miguel redactor jefe. 

En uno de sus capítulos de “La  aventura de STRONG”, explican que la serie de páginas históricas que se publicó en aquella revista con el título de "Las Grandes Batallas de la Historia”, nació como recuerdo precisamente de los juegos "Grandes Batallas del Mundo" de Rojas y Malaret:

La aventura de STRONG (Capítulo 28): Las Grandes Batallas de la Historia

Nos preguntan a menudo el porqué de utilizar grabados antiguos en una revista de comics tan moderna como STRONG, y es el propio Rai quién recuerda con frecuencia que la idea era -además de dar a conocer a algunos de los mejores artistas del pasado-, hacer una ruptura definitiva con los tebeos de entonces, anclados desde los años 40 en la vieja fórmula del porrazo y tentetieso de la editorial Bruguera.

 

Pero no era unicamente eso, pretendíamos también acercar a nuestros lectores, por medio del grabado y la ilustración, a temas tan apasionantes y atractivos como “El Cartelismo”, “Las Grandes Batallas de la Historia”, “Los ilustradores del Quijote, “La invención del Cine”, o incluso a artistas y pintores como Alberto Durero, El Greco, Honoré Daumier o el italiano Ettore Roesler Franz, este último, el renombrado autor de las estampas de la “Roma Desaparecida”.

 

Además, y porqué no decirlo, deseábamos dar a conocer los fondos bibliográficos recogidos durante años por Rai Ferrer, rata de biblioteca de los libreros de viejo, españoles y europeos. Una enfermedad, la suya, verdaderamente incurable.

 

Sobre ésta base de historia e ilustración, nacieron las páginas centrales de Las Grandes Batallas de la Historia que publicamos en STRONG, compaginadas por Rai Ferrer y escritas por Javier Tomeo, con el seudónimo de J. Estallo.

 

Este último proyecto, relacionado con los grabados, el dibujo, la ilustración y la pintura, tiene una historia particular que vale la pena conocer.

 

Antes de su incorporación a STRONG, Rai Ferrer, después de su salida de Bruguera y Marco, (esta última editora de los tebeos “La Risa” y “El Puma”), estuvo trabajando para la empresa Rojas y Malaret, convertida a los pocos meses de su incorporación, en Juguetes Pisa. Todos los años la empresa participaba en las Ferias del Juguete de Nuremberg y Valencia y el producto más prestigioso de la empresa, de la que Rai era el director artístico, fueron los juegos de Las Grandes Batallas del Mundo. Un invento del abogado barcelonés Eduardo Rojas Castillo registrado internacionalmente.

 

La idea de estos juegos didácticos consistía en un mapa cuadriculado de la geografía del terreno donde tuvo lugar la auténtica batalla. (Pongamos como ejemplo la del “Metauro”, entre romanos y cartagineses). Cada jugador disponía de una veintena de soldados de plástico, incluyendo elefantes y caballería, que luchaban por conquistar las posiciones del enemigo. El cubilete y los dados decidían el avance o retroceso de las tropas, y en su contenido histórico se intentaba recrear la realidad de la batalla entre los ejércitos enfrentados. Un álbum de cromos y un folleto de mano, explicaban a los participantes las reglas de juego.

 

El éxito de “La batalla del Metauro”, tuvo su continuidad en tres nuevos juegos, “La batalla de Zama” (también entre romanos y cartagineses), “La batalla del Alamein” (entre alemanes y aliados) y “La batalla de Little Big Horn” (entre los sioux y cheyenes de Caballo Loco y Sitting Bull contra el 7º de Caballería del General Custer). Los soldados, la caballería y los tanques de cada uno de los juegos, eran creaciones modeladas a escala, e inyectadas en plástico, por los mejores profesionales barceloneses. 

 

En el folleto de “La batalla de Little Big Horn”, Eduardo Rojas Castillo (que recordamos aquí en homenaje a su memoria), había escrito en la introducción histórica del juego:

 

“La inmensa conquista no fue obra de grandes ejércitos a la usanza europea de la época, si no de puñados de valientes que ebrios de aventura y en pos de sus sueños, fueron regando con su sangre aquellas tierras, para que la nación americana recogiera un día los frutos…

 

La realidad sin embargo no fue unicamente así, porque la sangre mayor derramada durante la expansión hacia el Oeste, pasó a ser la de los verdaderos americanos: los indios de las praderas…” 

 

Con estos antecedentes (y con Javier Tomeo formando parte del equipo STRONG), surgió la idea de las páginas centrales dedicadas a Las Grandes Batallas del Mundo “en las que no se pretendía en absoluto glorificar la guerra, sino rendir un tributo a aquellos hombres que forjaron un pedazo de la historia del mundo”, en palabras de Miguel Agustí.

  

Como ya hemos dicho, Javier Tomeo Estallo realizaba el trabajo de historiador y Rai aportaba la documentación y maquetaba todas las páginas de la serie, en la que se publicaron entre otras: “La batalla de Waterloo”, “La batalla de Lepanto”, “La batalla de Zama”, “La batalla de Trafalgar”, “La batalla de Gettysburg”, “La batalla de Rocroi”, y por supuesto, “La batalla de Little Big Horn”.

 

En el texto de este último combate, el de los indios contra el general Custer, Tomeo escribió:

 

“A los supervivientes de las sistemáticas matanzas por parte de los blancos se les obligaba a vivir en reservas, constituidas en regiones muy pobres. Los  cheyenes, arapahos y comanches se resignaron a vegetar en los territorios que les habian asignado, pero los altivos sioux, fieles a su pasado heroico decidieron resistir…” 

Clausurando el tema de la creación de estas páginas, tenemos que añadir que en la documentación gráfica de Las Grandes Batallas de la Historia, que tanto éxito tuvieron entre los lectores, incluíamos pinturas y grabados de los ejércitos en combate, realizados por artistas tan prestigiosos como Frederik Remington, Paul Philippoteaux, Van de Velde y Daniel Maclise, retratos de personalidades  históricas de la talla de Juan de Austria, Robert E. Lee, Ulises S. Grant, Cosme Damian Churruca, Nelson, el general Custer, Sitting Bull y Caballo Loco, y de dibujantes como A. Kreling, Honoré Daumier y Raymond Renard. 

 

 

Un gran abrazo a Rai Ferrer y a la familia Rojas y a todas las personas que han contribuido a esta serie de artículos que son un rescate y un homenaje a los juegos GBM.

 

Las Grandes Batallas del Mundo continuarán en el IX Festival Internacional de Juegos Córdoba 2014.

 

IX Festival Internacional de Juegos Córdoba 2014
 

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